Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

El pasado jueves, Fundación La Tortuga realizó un evento en la plaza Rolando, frente a la mirada silenciosa del teatro Cajigal que se encuentra en fase de restauración. La actividad se inició con un taller de reciclaje impartido por el profesor Manuel Yepez, instructor dedicado a darle vida a un sin fin de objetos hechos con materiales de reciclaje, acompañado en ésta oportunidad por Mayrelis Palacios, Yosetlyn Palomo y Maigualida Suarez.

Entre tijeras y plásticos los niños curiosos no despegaban sus ojos de aquel material que una vez fue envase de refresco, cada niño trajo su material para trabajar bajo la sombra de los arboles de la tan querida plaza, y paso a paso fueron haciendo sus cajitas de corazones según la explicación cariñosa del instructor. Con sus pequeños dedos recortaron y construyeron este útil objeto que será el recordatorio de que en cada envase hay escondido un juguete u otro objeto útil y que lo importante es reciclar con mucha creatividad e imaginación.

Apenas la noche cubrió la Plaza Rolando un telón blanco se adueño del sitio y se volvió proscenio, en la voz atinada de Nancy Marcano quien abrió escena representando a la madre Tierra, un espectáculo que a claras luces se siente demandante; Jesús Bravo inicia un performance con su danza contemporánea  y con una excelente interpretación rompe el espacio con vuelos de denuncia y reflexión ante la continua amenaza que se cierne sobre nuestros árboles, un tronco seco lleno de hojas con números impresos connota como el pragmático mundo tecnológico asfixia al natural, el que danza refleja la agonía de un árbol, que es la de un bosque de nuestro planeta.

En un segundo acto fluye el cuerpo de un hombre, Robert Bracho, quien demarca espacios que significan un viaje por la historia de la humanidad, danza transformándose en elementos; luego una mujer lo acompaña en ese tránsito, es la bailarina Linoska Ugas, enérgica e impulsiva hace vibrar el espacio, juntos demuestran con mucha fuerza y admirable interpretación, mientras la música de fondo se hace eco de imágenes del planeta, visto desde un satélite que demarca que es hoy el tiempo de despertar, de accionar y devolver a nuestra Madre Tierra lo que con tanto amor nos a dado: la vida.

Para cerrar este evento la Fundación Zambuling ofrece tres árboles para la paz teniendo un mantra de fondo a viva voz, se retribuye a la Plaza,  tres arboles que simbolizan Paz para todos, de manos de Patricia Catillo, fueron entregados a tres personas presentes que se comprometieron a cuidarlos y hacerlos crecer. Unas cortas palabras de parte de la vicepresidenta de Fundación La Tortuga Chelo Nogueira cerraron el hermoso y sentido evento.

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