Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

 

Como resultado preliminar de los estudios efectuados en la isla La Tortuga por la Fundación La Tortuga y el Instituto Oceanográfico de Venezuela durante los años 2006 y 2007, se caracterizó un área de especial interés para los biólogos marinos como lo es la Ensenada de Carenero en la región suroeste de la isla, sistema de lagunas paralelas al mar con dos entradas que permiten la renovación de sus aguas por las corrientes y mareas, separadas del mar por un conglomerado de restos coralinos y una franja de mangle rojo (Rhizopora mangle). La laguna es poco profunda y puede tener franjas del pasto marino Thallasia testudinum y áreas arenosas.

Es importante destacar en la porción de la laguna inmediata a la entrada principal y la ranchería de pescadores una zona con características de elevada productividad primaria, con aguas siempre turbias debido a la presencia de una importante comunidad fitoplanctónica que le da un color verdoso al agua,  esta porción de la laguna puede tener hasta 4 metros de profundidad y  funciona como una trampa de materia orgánica procedente de los manglares que la rodea, en la misma existe una comunidad dominante del alga verde Halimeda (H. monile y H. opuntia), a las cuales se asocian otras algas, poliquetos y esponjas, destacando en muchas porciones del sustrato algal una cubierta semejante a un algodón muy fino de color verdoso constituida por filamentos de la cianoficea Oscillatoria sp. La abundancia de materia orgánica en el sedimento favorece la presencia de organismos detritívoros como los pepinos marinos (Holoturias), en algunas partes se acumulan sobre el fondo gran cantidad de medusas bentónicas (Casiopea sp.) en tanto que las raíces de mangle presentan una densa comunidad dominada por la ostra boba (Igsomodom alatus), varias especies de ascidias y zoantidos, crustáceos cirrípedos, gran variedad de esponjas y algas como Acanthophora spicifera y Chaetomorpha sp., la comunidad de organismos asociados a las raíces es única en la isla y sustenta varias especies de peces, que utilizan esta áreas como criadero que les proporciona refugio y alimentación.

Los aportes de materia orgánica de las hojas de los manglares y restos de los organismos que mueren en la laguna proporcionan un sistema autosustentable en una isla con pocas fuentes de nutrientes, que son exportados por la cadena trófica a las zonas cercanas a la laguna, propiciando el desarrollo de una gran variedad de peces y favoreciendo la existencia de aves marinas (pelícanos y gaviotas) que aprovechan los peces en su alimentación y el manglar para anidar. La elevada  biodiversidad de la ensenada de Carenero y la belleza paisajística que ofrece la ensenada junto a la plataforma coralina fósil de la porción terrestre puede considerarse como elementos  a favor para la protección de este importante reservorio de flora y fauna marina.

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