Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

La Isla La Tortuga fue descubierta hace 500 años durante el viaje que realizara Alonso de Ojeda, en asociación con el navegante Américo Vespucio y el cartógrafo Juan de la Cosa, al Nuevo Mundo en el año 1.499. Debe su nombre a la gran cantidad de tortugas marinas que observaron estos conquistadores en sus playas. Está ubicada en el Mar Caribe frente a las costas centro orientales venezolanas, a 72 km al noreste de Cabo Codera y 120 km al oeste de Isla Margarita. Representa una importante extensión geográfica de nuestro territorio insular, ya que su superficie abarca unos 155 Km2 y cuenta con importantes arrecifes de coral, exuberantes áreas de manglar y extensas praderas de pastos marinos que soportan una rica biodiversidad.

Esta isla se caracteriza por presentar formaciones cuaternarias con predominancia de rocas calizas de origen coralino y vegetación xerófila. Debido a la sucesión de sus playas es una importante zona de anidación para cuatro especies de tortugas marinas: la tortuga Cardón (Dermochelys coiracea) y el Carey (Eretmochelys imbricata) catalogadas “en peligro crítico”. La tortuga Blanca (Chelonia mydas) y el Caguamo (Caretta caretta) catalogadas “en peligro”. Una quinta especie que no anida pero se alimenta en aguas venezolanas es la tortuga Maní o Guaraguá (Lepidochelys olivácea) también considerada “en peligro”, según la lista roja de especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, 2004).

Debido a la gran problemática a la que se enfrentan estos reptiles a nivel mundial, la Fundación La Tortuga en conjunto con el GTTM-NE (Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas-Nueva Esparta), unen esfuerzos para determinar la situación actual de las poblaciones de tortugas marinas en la Isla La Tortuga y generar información relevante sobre la biología, distribución espacial y temporal de estas especies que permita a corto, mediano y largo plazo generar estrategias de mitigación de impactos por pesquerías y degradación de sus hábitat para lograr aumentar la eficiencia de conservación hacia sus poblaciones.

Los nidos y rastros de tortugas han sido avistados en la mayoría de las playas visitadas en la isla: Punta Delgada Este, Playa Caldera, Punta Ranchos Este, Punta Ranchos Oeste, Punta El Olivo, Punta Arenas, Los Tortuguillos y Cayo Herradura.

La zona de praderas y cambio de profundidad frente a Punta Arenas es el área más importante de alimentación de tortuga verde y una importante zona de anidación. Pero es allí donde los pescadores furtivos capturan la mayor cantidad de tortugas para consumo y comercio. Los restos de las tortugas sacrificadas son escondidos entre los manglares o desechados al mar. También es práctica común esconder las tortugas capturadas vivas en los manglares para sacrificarlas justo antes de salir a sus puertos de origen o llevarlas vivas.

La causa que ha llevado a esta especie que ha sobrevivido 110 millones de años a la situación de peligro en tan sólo 500 años son la comercialización de la carne, huevos y caparazón y, la degradación con contaminantes, sobreexplotación y sobre-utilización de sus hábitat naturales.

El manejo de visitantes debe ser rigurosamente planificado para que no conlleve al deterioro de rasgos biológicos y ecológicos de la isla. Debemos proteger  y estudiar las especies que habitan La Tortuga, especialmente las más afectadas, protegiéndolas e implementando planes de repoblación que ayuden a mejorar y a recuperar este importante hábitat marino-insular.

Prensa Fundación La Tortuga – Alejandra Villegas

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