Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

El desarrollo de la actividad turística debe realizarse en resguardo del ambiente, dirigido a alcanzar un crecimiento económico sustentable, tanto en lo natural como en lo cultural, tratando de satisfacer equitativamente las aspiraciones de las generaciones presentes y futuras. Por eso es necesario incentivar el desarrollo turístico de bajo impacto ambiental, con la finalidad de preservar, entre otros, los recursos forestales, zonas protegidas, flora y fauna silvestre.

La Isla La Tortuga debe tratarse como un destino turístico de baja intensidad, planificado y diferenciado en el Caribe y diseñado con criterios de sostenibilidad ambiental, dirigido a un mercado interesado en áreas naturales, poco intervenidas.

En el mes de abril de 2008, el licenciado José Aquilino Véliz (Universidad de Oriente), líder del grupo de científicos que realizan el estudio de la flora de la Isla La Tortuga, segmento del Proyecto de Caracterización Biológica y Oceanográfica que desarrolla la Fundación La Tortuga en esta Dependencia Federal, iniciaron los estudios de la diversidad florística y los cambios temporales en la composición y diversidad de su vegetación, que se prolongará durante todo el año 2008.

La metodología esta orientada a establecer los cambios temporales en la composición y diversidad de la zona centro-sur, sector intervenido para la construcción de un Desarrollo Endógeno en la Isla La Tortuga, adelantado por MINTUR durante el año 2006 y 2007.

En diferentes áreas de la zona sur, se examinó parte del material que fue acarreado desde tierra firme para esta construcción, con el fin de verificar la presencia de especies invasoras y se constató la recolonización de las áreas intervenidas. Además de Punta Garambeo, Punta del Gato, Punta Arenas, Punta Ranchos y Playa Caldera en Punta Delgada, se hizo el reconocimiento y la identificación de la vegetación, siguiendo técnicas estándares para su estudio sistemático.

En Punta Garambeo, se encontraron cuatro especies no observadas en las exploraciones anteriores y se presume que sean especies invasoras cuyas semillas estaban en la arena que se transportó desde tierra firme hasta el sitio donde se hizo la intervención. La Digitaria sp (probablemente Digitaria sanguinalis) o Cynodon (probablemente C. dactylon), espera por determinación, es considerada por Pacheco y Lebi (1989) como una maleza y no se había observado en exploraciones previas. Por tener reproducción vegetativa y producir grandes cantidades de semillas, esta planta puede ser un riesgo potencial para otras especies, aunque su hábitat preferido es en terrenos cultivados y áreas verdes sometidas a riego, condición que en la Isla La Tortuga sólo existe en períodos de lluvia. Se está buscando información sobre el impacto de especies invasoras en la vegetación nativa en las islas.

De igual forma, se identificó el Cyperus rotundus L., comúnmente conocido como Corocillo. Es una hierba perenne con tubérculos o cormos que contienen sustancias que inhiben la germinación y el desarrollo de semillas de otras especies. Es una maleza invasora, común en cultivos y áreas verdes. Cada tubérculo engendra una nueva planta, pero además se propaga por semillas. Es una planta heliófila, aunque tolera la sombra. Es de difícil erradicación debido a los tubérculos subterráneos.

También se observó la colonización con material acarreado desde tierra firme por especies herbáceas nativas de la Isla La Tortuga, que ocupan la primera fase de establecimiento de la comunidad vegetal. De algún modo, con este movimiento de tierra, esas semillas llegaron al cerro con el material acarreado y se establecieron.

Se observó la emergencia de plantas propias de la isla en los cerros hechos con los cascajos removidos para hacer la carretera. Estas plantas por ser herbáceas, producen una gran cantidad de semillas y a tener diversas estrategias adaptativas que les permiten germinar y establecerse rápidamente, siendo capaces de colonizar espacios intervenidos y abiertos, sin importar el tipo de sustrato.

En las carreteras abiertas durante la intervención, la aparición de elementos propios de la isla demuestra la amplia variedad de estrategias que tienen estas plantas para recolonizar los espacios perturbados. Se observaron nuevos brotes a partir de troncos que no pudieron ser arrancados por el paso de las máquinas. Otras áreas no tienen ningún tipo de cobertura vegetal, aunque colindan con otras donde si hay vegetación. Es de esperar que esas plantas proporcionen semillas para que el área se repoble naturalmente,  proceso muy lento y con el riesgo que especies con más rápido crecimiento las desplacen, fenómeno que podría ocurrir durante el período de lluvias.

Las realidades turísticas y la consiguiente necesidad de abordar problemas relacionados con los procesos de desarrollo de la actividad deben manifestar una importante preocupación por el ecoturismo y la conservación. El impacto medioambiental, el ciclo de vida del destino turístico, los nuevos espacios en el medio natural, la cultura y el patrimonio como fundamento de prácticas de recreación y de ocio, obligan a racionalizar las intervenciones y minimizar los impactos negativos que puede provocar el conjunto de actividades turísticas.

Prensa Fundación La Tortuga – Alejandra Villegas

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