Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

Mucho se ha dicho de los tesoros que el temible Barbanegra escondía en la isla La Tortuga y de la cofradía que armaron piratas, corsarios y bucaneros para protegerse entre sí. Lo cierto es que la isla donde ocurrió todo esto está ubicada frente a las costas de Haití y no frente a Venezuela, como muchas veces se ha pensado. Sin embargo, sus casi 3.700 kilómetros de costas con el Caribe y 311 islas constituyeron a esta nación como un refugio idóneo para la piratería.

En La Tortuga todo empezó en mayo de 1499, cuando de España salieron hacia el Nuevo Mundo Alonso de Ojeda, el navegante Américo Vespuccio y el cartógrafo Juan de la Cosa. Inicialmente ellos siguieron la ruta del tercer viaje de Colón, pero algunos cambios les permitieron hacer el primer recorrido total de las costas venezolanas y marcar a Alonso de Ojeda como el descubridor de la isla de La Tortuga. Le dio la oportunidad a Juan de la Cosa de efectuar el primer mapa conocido de Venezuela y le permitió al italiano Américo Vespuccio hacer su primer viaje al nuevo mundo.

De las menciones más antiguas que hacen referencia a La Tortuga, se conoce el texto Relación Geográfica de Nuestra Señora de Caraballeda y Santiago de  León, de 1578. Allí, el Gobernador  Don Juan de Pimentel señala que de la isla se extraía sal, pero no fue sino hasta el mandato del Gobernador de Cumaná Don Francisco Núñez Meleán que este tema alcanzó su curva más alta.

En 1605, después de que los holandeses fueron expulsados de las salinas de Araya por los españoles, se establecieron en La Tortuga. Allí estuvieron hasta 1631, cuando Núñez Meleán los sacó con el apoyo de una flotilla dotada con 40 soldados escogidos y 116 flecheros indios. Bajo el mando del Capitán Benito Arias Montano, la expedición sorprendió a los holandeses a principios de 1631 y aunque éstos trataron de huir en dos navíos, fueron rápidamente interceptados por los realistas. Después de una reñida y corta batalla cuerpo a cuerpo quedaron prosioneros, los españoles cantaron vistoria y todo el cargamento fue llevado a La Guaira como trofeo. Esta fue la primera batalla librada en alta mar por motivo de la sal.

Según un viejo mapa que reposa en el Museo del Indio, en España, los holandeses contaban con un fuerte construido con ladrillos. Las salinas estaban ubicadas en la parte oriental de la isla y el puerto de embarque se encontraba en la costa sur donde habían construido un muelle para la carga de la sal.

La Tortuga en 1871 pasó a formar parte del denominado Archipiélago de Colón y el 1938 fue integrada a las Dependencias Federales, como se mantiene hoy día.

Hace 500 años, bien sea con las denominaciones de Tortuga, La Tortuga, o Isla de La Tortuga, este espacio ya aparecía en la cartografía y era considerado como punto estratégico para la defensa nacional. Actualmente, La Tortuga continua casi virgen pero mucho más suceptible de deteriorarse si no se toman las medidas adecuadas para controlar su actividad turística. Las investigaciones realizadas desde hace varios años por Fundación La Tortuga, señalan que este espacio sirve de casa para cientos de especies animales y vegetales que enriquecen la biodiversidad de la nación y si además tiene más valor histórico del que se piensa, debe sin duda ser protegido.

Prensa Fundación La Tortuga – Alejandra Villegas

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