Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

Cada 10 de enero se celebra el Día Mundial de las Aves. Para celebrarlo y motivar a la conservación de esta clase de animales, considerados por muchos como símbolo de libertad, hemos preparado una serie de entregas sobre parte de las aves que se han inventariado en la isla La Tortuga, en el marco del proyecto Caracterización Biológica y Oceanográfica que Fundación La Tortuga lleva a cabo en esta Dependencia Federal.

Esta primera edición está dedicada a un tipo de gaviota que, siendo residente y migratoria, se pasea por toda la costa del caribe y como el enmascarado más vil, espera a que los pescadores regresen de sus faenas para arrebatarles, en sus mismos peñeros, la mercancia obtenida durante el día. A este hampón de los aires se le conoce comúnmente como Guanaguanare y ese comportamiento de rufián también lo manifiesta delante de otras aves como el pelícano, que pasa su vida perfeccionando sus clavados para obtener el alimento que, en un segundo, puede perder a “picos” del Guanaguanare.

El tamaño del Larus atricilla,nombre científico de este pájaro, es relativamente pequeño. Llega a medir unos 40 cm y pesar 275 gr. Su pico es largo y grueso. Dependiendo de la época del año, el Guanaguanare cambia de apariencia pero en definitiva tarda dos años en adquirir el plumaje de adulto final, para entonces mostrarse durante el invierno blanco, con excepción del moteado oscuro en el costado y la parte de atrás de la cabeza. El manto se muestra gris oscuro y las puntas de las alas negras. El pico se vuelve con un tinte rojo y las patas negruzcas. Durante la época de cría, la cabeza del Guanaguanare cambia y se vuelve negra, emulando a un encapuchado. El pico y las patas se vuelven de color rojo oscuro.

El Guanaguanare se alimenta de los peces que, pícaramente, puede arrebatarle a los pelícanos o los botes de pesca, pero también persigue insectos en vuelo, cangrejos en lodo y captura camarones en aguas superficiales. Descansa en grandes bandadas en salinas o bancos de arena y ocasionalmente, formando pequeños grupos, se aleja de la costa para adentrarse en tierras continentales, a lo largo de ríos grandes. Se comunica con sus similares ruidosamente, como si riera. Definitivamente un pirata de los aires.

De las casi 10 mil especies de aves conocidas en el mundo, 33% se encuentran en América del Sur. De ese porcentaje, 33% se hallan en Venezuela. Lamentablemente, en la isla La Tortuga, la diversidad de aves está siendo gravemente impactada, sobre todo, por la acumulación de desechos sólidos en las playas, lo que hace inexcusable la necesidad de conservación y protección de esta Dependencia Federal y el resto de los reservorios naturales del país, como único mecanismo para mantener la biodiversidad nacional y proporcionarle a las futuras generaciones un ambiente seguro.

Prensa Fundación La Tortuga – Alejandra Villegas

Fotografía: José Voglar

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