Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

En repetidas ocasiones se ha escuchado decir que el sueño del hombre es volar. Para cumplirlo, la raza humana ha dedicado buena parte de su existencia al estudio de las corrientes del aire y las aves, pero aunque actualmente se cuente con aparatos que simulen muy bien la dinámica de un pájaro, difícilmente el hombre llegue algún día a alcanzar el alto nivel de manejo y conocimiento de una verdadera ave como la Tijereta de Mar o Fregata magnificens. Esta especie audazmente aprovecha los ascensores naturales para ahorrar el máximo de energía en cada vuelo.

Ampliamente extendida por el Caribe, la Tijereta utiliza la misma técnica de vuelo que las aves migratorias que viajan sobre extensiones de tierra para aprovechar las corrientes térmicas, pero esto no funciona de la misma manera sobre las aguas. Son sólo las altas temperaturas que poseen los mares tropicales las que originan las corrientes que le permiten a la Tijereta jugar a la “montaña rusa”. Esta cualidad ecológica, aunado al ligero peso del pájaro, entre 1,2 kg y 1,5 kg, le permite a cada ejemplar alcanzar hasta 2.500 metros de altura, desde donde divisa los bancos de peces para alimentarse, pero sin tocar el agua, porque para esta ave el sumergirse puede ser mortal.

Resulta curioso que una especie, dotada de tanto conocimiento aeronáutico y residente de los mares no pueda tocar el agua. Su plumaje permeable, patas cortas y no palmeadas no le permitirían levantarse si llega a acuatizar, por lo que la Tijereta ha tenido que desarrollar otras habilidades para no morir de hambre. En el aire, busca delfines que indiquen la presencia de bancos de atún y, bajando sigilosamente, espera a que los peces salten fuera del agua evitando a los depredadores submarinos. En ese preciso instante el ave captura a su presa y continúa su vuelo rasante. De esta técnica también se benefician los pescadores, para quienes la presencia de este pájaro a baja altitud es sinónimo de frutos marinos.

Para identificar una Tijereta en vuelo, principalmente se le debe ver su extremo en forma de tijera. El macho adulto se caracteriza por ser negruzco, con patas oscuras, pico gris y bolsa gular rosa vivo. Las hembras se diferencian, entre otras cosas, por poseer el pecho blanco, patas rojizas y bolsa gular de gris a púrpura.

La Fregata magnificens forma parte del inventario de avifauna que Fundación La Tortuga lleva a cabo en la isla La Tortuga y junto con las demás especies son muy buenas indicadoras del estado de conservación de un sitio. Lamentablemente, la diversidad de aves de esta Dependencia Federal está siendo gravemente impactada por la acumulación de desechos sólidos en las playas y el rastro imborrable de la actividad turística no controlada, lo que hace inexcusable la necesidad de conservación y protección de esta región y el resto de los reservorios naturales del país, como único mecanismo para mantener la biodiversidad nacional y proporcionarle el ambiente seguro que merecen las futuras generaciones.

Prensa Fundación La Tortuga – Alejandra Villegas

Fotografía: José Voglar

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