Somos parte de la naturaleza, no sus dueños!

Miles han sido los metros que se han recorrido en la isla La Tortuga para hacer observaciones y conteos de aves residentes y migratorias, como parte del estudio de avifauna que Fundación La Tortuga lleva a cabo en esta Dependencia Federal desde 2008, encabezado por el especialista Gedio Marín Espinoza. Hasta la fecha se han marcado cientos de individuos y se han hecho nuevos registros para la región, destacándose particularmente las aves limícolas, agrupadas en el orden de las Charadriiformes.

Estas aves, también denominadas chorlos, playeros, aves vadeadoras o de orilla, se caracterizan por tener el pico largo y fino, recto o curvado hacia abajo a hacia arriba. Poseen patas generalmente largas con relación al resto del cuerpo y en su mayoría poseen un plumaje pardo, aunque algunos ejemplares visten más llamativos en época de reproducción. Las aves limícolas son llamadas así porque acostumbran a posarse sobre superficies poco profundas de arena o limo. Estas características las hacen de muy fácil reconocimiento.

Generalmente son solitarias pero en la época reproductiva y migratoria algunas forman bandadas. Fundamentalmente son aves acuáticas aunque se han divisado algunas posadas en árboles. Mayormente habitan en costas marinas y en menor cantidad en manglares, lagos, lagunas y pastizales.

Las Charadriiformes son aves muy interesantes y admirables por el complicado ciclo que realizan año tras año, al cruzar miles de kilómetros en cada migración. Las especies que se reproducen en Norteamérica, lo hacen durante la corta estación de verano. Durante este período las aves sólo cuentan con aproximadamente de seis a ocho semanas para llevar a cabo todos los procesos inherentes a la reproducción como escogencia de sitio de anidación, cortejo, apareamiento, puesta, incubación y cría.

En otoño, entre finales de julio y comienzos de agosto, la mayoría de estas aves parten desde su sitio de reproducción hasta las áreas de invernada en Sudamérica. Este proceso es conocido como la Migración de Otoño. A comienzos de la primavera, a inicios o mediados del mes de mayo, la mayoría de estas aves se dirigen de nuevo hacia Norteamérica a sus áreas de reproducción, en lo que se denomina Migración de Primavera.

En su recorrido desde latitudes del hemisferio norte hacia el hemisferio sur y viceversa, estas aves pueden utilizar varias rutas y con frecuencia muchas utilizan la zona costera de Venezuela para hacer de ésta su residencia durante todo el invierno boreal o sólo hacerse de alimentos hasta sus áreas de permanencia en Tierra del Fuego.

Aunque pareciera no tener relación, alterar la ecología de una isla como La Tortuga, también podría representar un riesgo para comunidades de pájaros de Canadá o Argentina, por lo que, el estudio continuo y conservación de sus áreas es fundamental para el mantenimiento del sistema natural al que también pertenece el hombre.

Prensa Fundación La Tortuga – Alejandra Villegas

Fotografía: José Voglar

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