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Isla La Tortuga
sensibilidad ambiental

Producto de las experiencias recabadas durante más de cinco años de investigación científica continua, realizado por un equipo multidisciplinario de investigadores pertenecientes a Fundación La Tortuga, al Instituto Oceanográfico de Venezuela, a la Universidad de Oriente y al Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas de Nueva Esparta, se han podido determinar las principales áreas de sensibilidad ambiental de la Isla la Tortuga.

Presencia de Formaciones geológicas:

Estas formaciones geológicas representan los principales exponentes del pleistoceno en Venezuela donde se encuentra expuesto el estratotipo de las Formaciones Punta Piedras, Cerro Gato y La Tortuga, de edad Pleistocena, que constituyen un gran interés geológico, ya que simbolizan la sección de referencia para todos aquellos estudios que traten sobre la evolución geológica de la región oriental del país durante el Cuaternario. (Consejo de Escuela de Geología, UCV, 2007).

Endemismo:

Uno de los aspectos más relevantes son las razas endémicas entre la avifauna (se encuentran sólo en la isla), donde destacan la del perico cara sucia (Aratinga pertinax tortugensis), la reinita (Coereba flaveola ferryi), la paraulata (Mimus gilvus rostratus), el tordillo común (Tiaris bicolor tortugensis), y entre la vegetación, tenemos especies de ubicación restringida, como la Opuntia curassavica, Cactaceae endémica de la región caribeña y en Venezuela solo se localiza en la isla La Tortuga y en las adyacencias de la Guaira.

Nuevos registros y áreas de nidificación de aves:

En total se han identificado 23 especies de aves nuevas para la isla y sus cayos, lo que incrementa a 767 los registros de aves en el área: Sula sula,Sula dactylatra (Sulidae), Ardea alba, Ardea herodias, Nycticorax violaceus (Ardeidae), Charadrius wilsonia, Pluvialis squatarola, Pluvialis dominica (Charadriidae), Calidris pusilla, Calidris mauri, Calidris melanotos, Calidris himantopus, Calidris. alba, Calidris alpina, Catoptrophorus semipalmatus, Numenius phaeopus, Limnodromus griseus (Scolopacidae), Sterna fuscata, Sterna eurygnatha (Laridae), Falco peregrinus (Falconidae), Buteo albicaudatus (Accipitridae), Coccyzus americanus(Cuculidae) y Dendroica striata (Parulidae).

Once especies marino-costeras se reproducen en la isla y/o sus cayos: Pelecanus occidentalis (Pelecanidae), Haematopus palliatus (Haematopodidae), Himantopus mexicanus (Recurvirostridae), Charadrius wilsonia (Charadriidae), Larus atricilla, Sterna antillarum, Sterna dougalli, Sterna eurygnatha, Sterna hirundo, Sterna fuscata(Laridae). Las 4 últimas especies de gaviota se señalan por primera vez anidando en este ámbito insular. El Caracolero (Haematopus palliatus) constituye el primer registro de la especie anidando en una isla venezolana. Se ha computado un población de cerca de 1500 individuos de la Boba Marrón(Sula leucogaster).

Es de resaltar, que la isla posee humedales (lagunetas y charcas costeras) que son sitio de pernocta estacional de aves limícolas Charadriiformes (18 especies), provenientes de la región Neártica (Norteamérica) censadas durante su migración otoñal, que están protegidas por la Red Hemisférica de Aves Playeras, por lo que constituyen un patrimonio panamericano que debe preservarse.

Existen dos especies residentes de colibríes: el colibrí anteado (Leucippus fallax richmondi) y el tucusito rubí (Chrisolampis mosquitus), este último, uno de los colibríes más hermosos del país, los cuales ameritan estudios ecológicos y biogeográficos, dada la condición xerofítica de la isla, sin cursos de agua, lo que debe implicar una plasticidad adaptativa en estas especies que debe ser investigada.

Aves migratorias:

En total se inventariaron diez especies migratorias, nueve del Neártico, y una migratoria de las Antillas (Tyrannus dominicensis). El cuclillo americano (Coccyzus americanus), migratorio de Norteamérica, es un nuevo señalamiento para la isla. Vale resaltar que en la Isla La Tortuga, se presentan especies que están protegidas por organismos internacionales como es el caso del águila pescadora (Pandion halietus), una especie que anida en Norteamérica e inverna en Venezuela; hay avistamientos, al parecer ya confirmados, de anidación en algunos sitios en Venezuela. En una de las salidas de campo a la Isla, vimos un nido de rapaz, mas no se pudo ver de qué especie se trataba. Los playeros del orden Caradriformes, del cual se observaron dos especies: el playero coleador (Actitis macularia) y el tigui-tigui chico (Tringa flavipes), también están protegidos por la Red Hemisférica de Aves Playeras, de la cual Venezuela es signataria. Otro grupo interesante son los de la familia Parulidae, muchos de los cuales son migratorios de la región Neártica y pernoctan en islas venezolanas; por ejemplo, la reinita de characos (Seiurus noveboracensis) y miembros de género Dendroica.

Vegetación de la Isla La Tortuga:

El inventario realizado, en la zona sur, por Véliz y colaboradores (2005-2007), arrojó una ocurrencia de 57 especies distribuidas en 30 familias. Destacan las familias Euphorbiaceae, Cactaceae, Poaceae, Cyperaceae y Boraginaceae con más de tres representantes. Algunas especies tienen amplia localización y se desarrollan en más de una formación vegetal. Otras, tienen una localización mas restringida, como es el caso de Opuntia curassavica, especie endémica que se localiza en la parte sur, preferiblemente a la sombra de árboles y alejada del embate del viento y la aspersión marina. Estas especies, a pesar de las adversidades climáticas reinantes en la zona, particularmente la devastadora acción desecante y abrasiva de los fuertes vientos alisios y la escasa pluviosidad, han desarrollado una serie de adaptaciones que les permiten soportar este ambiente, hallándose que se encuentran en estado de floración y fructificación la mayor parte del año y que sirven de hábitat de diversas especies de la fauna silvestre presente en la isla.

Comunidades de manglar:

Una gran extensión del litoral sur de la isla la Tortuga, está colonizado por manglares, estos alcanzan su mayor tamaño en las zonas protegidas de la acción eólica y del oleaje, en el caso de estar expuestos a los vientos, estos son de bajo porte. Presentan una elevada producción de materia orgánica, que puede ser exportada a las áreas costeras adyacentes, aumentando la productividad costera (Silva y Espinoza, 1995).

En algunas áreas costeras de la zona sur de la isla, se observan manglares de la especie Rhizophora mangle de gran altura, lo que llama mucho la atención, debido a la falta de agua dulce en la isla. Es probable que haya alguna fuente subterránea de agua dulce, lo que podría favorecer el crecimiento destacado de estos árboles en particular.

La extensión más grande de manglares en la Isla La Tortuga, se ubica en el lado sur, desde Punta Oriental hasta Punta Arenas. Esta Formación vegetal está dominada por, el mangle rojo (Rhizophora mangle) y el mangle negro (Avicennia germinans). Las otras especies de manglar, el botoncillo (Conocarpus erectus) y (Laguncularia racemosa), suelen estratificarse detrás de los dos primeros, siguiendo la zonación característica del manglar. Estos dos últimos, no llegan a alcanzar porte alto y C. erectus, llegando a formar parte de las dunas arenosas y del bosque seco, en aquellos puntos donde el manglar hace ecotono con estas formaciones vegetales.

Este tipo de formación vegetal, juega un papel relevante en la fijación del substrato arenoso y la creación de nueva tierra, la nidificación de las aves acuáticas y la producción de alimento para las cadenas tróficas marinas; también sirve como criadero y hábitat de esponjas, moluscos, cangrejos, y una gran cantidad de invertebrados marinos, larvas y juveniles de peces, que completan su ciclo de vida en este medio.

Amplias zonas de dunas consolidadas por herbazales:

Estas playas presentan un ambiente marino costero caracterizado por ser un medio no estabilizado, asociado a un ecosistema litoral de alta sensibilidad ambiental, por lo que la dinámica litoral allí presente no debe ser alterada. Las playas se han formado por la acumulación de material coralino (corales muertos sujetos a un sustrato rocoso), arena, restos de conchas, moluscos y piedras (Steyermark et al. 1994). Las playas se incluyen dentro de la región fisiográfica insular y litoral, la cual se extiende entre los 0-100 m.s.n.m. (Huber y Alarcón,1988) abarcando todos los sistemas costeros insulares e incluye la vegetación costera propiamente dicha. En la Isla pueden estar localizadas como una franja arenosa de aproximadamente unos 5-6 m, o pueden estar asociadas a extensas dunas, en donde aumenta la riqueza florística. En estas distinguen los siguientes tipos de vegetación: herbazales halófilos (HH) y psamófilos (HS) y muchas veces están asociadas a arbustales xerófilos litorales y manglares.

Zonas de nidificación de tortugas marinas:

En la isla La Tortuga se han sido registradas poblaciones reproductoras de cuatro especies de tortugas marinas, estas son: el carey (Eretmochelys imbricada), la tortuga verde (Chelonia mydas), el caguamo (Caretta caretta) y el cardón (Dermochelys coriacea). Las dos primeras conforman poblaciones residentes con una estructura de edades completa, que se alimentan y desarrollan en el área, (Vernet, dpn). La tortuga verde y el caguamo han sido clasificadas en peligro de extinción, mientras que el cardón y el carey como en peligro critico de extinción (Rodríguez y Rojas, 2008; IUCN, 2003). La causa que ha llevado a este grupo que ha sobrevivido 110 millones de años (CIT, 2004) a esta situación en tan solo 500 años, son: la comercialización de la carne, huevos y caparazón, y la degradación con contaminantes, sobreexplotación y sobreutilización de sus hábitats naturales.

Las playas disponibles para la anidación en La Isla La Tortuga se definen en líneas generales por presentar características mixtas ideales como hábitat de puesta para todas las especies, sobre todo las playas de los cayos Herradura, Tortuguillos del Este y Oeste y del norte y este de la Isla. Las playas del sur de la Isla La Tortuga son más apropiadas para el carey y al oeste la playa disponible es una duna muy amplia, en apariencia ideal para las especies restantes.

Hasta ahora se ha observado actividad de anidación en 13 playas: Punta Rancho del Este, Punta Rancho del Oeste y Playa Caldera en el norte; Playa Larga del Este y los Mogotes en el este; Playa Los Cocos, Garambeo, Playa Zancudo, Playa Los Negros y Playa Sucia en el sur y Punta Arenas en el oeste. Así como en los cayos: Tortuguillo del este, Tortuguillo del Oeste, Cayo Herradura.

El patrón general de anidación en el tiempo se encuentra dominado por la tortuga carey, el cual se extiende por ocho meses (marzo-octubre), seguida por el cardón que presentó actividad en playas por siete meses (marzo-septiembre), ambas con su máxima actividad en los meses de abril y julio. Este periodo fue más reducido para la tortuga caguamo que anida entre los meses de mayo-noviembre, con el pico de actividad en julio. Los nidos de tortuga verde fueron observados entre marzo y agosto.

Las tortugas marinas utilizan ampliamente los espacios acuáticos de la Isla La Tortuga y su distribución dentro del área puede estar modulada por la disponibilidad de alimento, refugio y los impactos antrópicos que las afecten directamente, así como a la calidad de los ambientes que ellas utilizan. La tortuga verde está más ampliamente distribuida en las aguas de La Tortuga, mientras que los avistamientos de carey se concentran en los sectores sur y sur-este, con la excepción de los ejemplares observados en Los Palanquines. Las otras dos especies de tortugas presentes en el área de estudio, la tortuga caguamo y el cardón, no fueron vistas durante la “observaciones ocasionales” y los sondeos marinos. La falta de registros en el caso del caguamo, nos permite inferir que no existe una población residente. Por su parte, la tortuga cardón tiene hábitos principalmente pelágicos (Gulko y Ekert, 2003), por lo que a diferencia de las otras especies de tortugas marinas, no reside ni se alimenta en las zonas costeras e insulares, acercándose únicamente a las playas para la época de reproducción.

Estos eventos exigen que se implementen medidas específicas para evitar impactos en las playas usadas por las tortugas para anidar y los espacios donde ellas se alimentan y desarrollan.

Isla La Tortuga es una importante zona para la protección de de las tortugas marinas en nuestro país, pero para hacer efectiva esta protección hay que conservar y fomentar la recuperación de los hábitats de vida de estas especies amenazadas lo que incluye sobre todo las playas para la reproducción, praderas de fanerógamas y parches coralinos para su alimentación y desarrollo. De manera que es necesario dar una figura de protección que permita el desarrollo planificado de área en armonía con estas especies amenazadas y sobre todo permita los trabajos de mitigación de impactos y recuperación de estos ambientes marinos y marino-costeros amenazados.

Poríferos (esponjas marinas):

Las esponjas son importantes en la estructura de los ecosistemas acuáticos, en los que compiten frecuentemente por el espacio con corales, tunicados y briozoarios, entre otros. Además, representan un refugio para una gran cantidad de organismos dentro de los cuales se pueden citar a los poliquetos, crustáceos, moluscos, ofiuroideos, peces y otros organismos, como bacterias y algas fotosintéticas, que pueden vivir en asociación con las esponjas.

En la Isla la Tortuga, se ha observado una importante diversidad de esponjas marinas. Hasta los momentos, se han descrito 26 especies, de las cuales 23 son nuevos registros para la isla; 2 especies son nuevos registros para Venezuela, entre ellas Phorbas amaranthus. Además, hay un nuevo registro para el Atlántico Norte.

Como se puede apreciar, los ecosistemas arrecífales de la isla, presentan una cantidad apreciable de especies de poríferos que, en su gran mayoría, no habían sido reportados para la Tortuga. Es de vital importancia conservar y proteger estos ecosistemas, que seguramente albergan gran cantidad de especies aun por descubrir.

Praderas de fanerógamas marinas:

La isla La Tortuga y sus cayos, se encuentran prácticamente rodeados por praderas de las fanerógamas marinas Thalassia testudinum, Syringodium filiforme y Halodule wrightii. Estas praderas constituyen unidades ecológicas importantísimas y complejas que sirven de alimento y refugio a infinidad de especies marinas de interés comercial alimentario y conservación, sobre todo en etapas de desarrollo y reproducción o como áreas de vida y alimentación de comunidades de tortugas marinas y caracoles, como el botuto Strombus gigas, especie amenazada y protegida por regímenes especiales. A pesar de que en La tortuga aun existen amplias extensiones de estas praderas ya se ven afectadas, fraccionadas y disminuidas en toda su distribución. Uno de los enemigos de estas praderas son las embarcaciones que producen desgarramientos durante las maniobras de anclaje y zarpe. La utilización de boyas de amarre o atraque debería ser norma en este tipo de ambientes, como es el caso de Playa Caldera, Los Palanquines, Cayo Herradura, Los Tortuguillos, Punta Arenas y varias localidades del sur de la Isla La Tortuga.

Algas marinas (macroalgas):

En la Isla La Tortuga, se han efectuado algunos trabajos de carácter taxonómico sobre las algas marinas presentes en sus costas, destacando los trabajos de Taylor (1942), Hillis (1959), Silva (1960) y Gessner y Hammer (1967), en los que se realizan algunos inventarios en diversos puntos de la isla o se estudian algunos géneros de algas, los cuales suman un total de 72 especies distribuidas de la siguiente manera: 42 Rhodophyta, 16 Phaeophyta y 14 Chlorophyta.

A pesar de estos estudios, la diversidad de especies de algas marinas en la isla es mucho mayor, además, no se han efectuado estudios ecológicos de las comunidades algales. Actualmente, se están evaluando las comunidades de microalgas bentónicas de substratos rocosos en la Isla La Tortuga, mediante un levantamiento florístico, además de la determinación de algunos parámetros comunitarios.

En recientes investigaciones realizadas en la Isla La Tortuga (Incluidas Los Tortuguillos y Cayo Herradura), se han descrito un total de 82 especies de macroalgas distribuidas de la siguiente manera: 19 especies y 12 Géneros de Chlorophyta, 18 especies y 9 Géneros de Phaeophyta y 45 especies y 33 Géneros de Rhodophyta.

Las algas se encontraron en todos los biotopos disponibles en la isla, costas rocosas, fondos coralinos y arenosos, praderas de Thallassia testudinum y en raíces de Rhizophora mangle.

Arrecifes coralinos:

Las formaciones coralinas no forman verdaderas barreras arrecifales continuas, sino que se presentan en amplios parches aislados que en conjunto ocupan zonas muy amplias. Los corales más comunes alrededor de la Tortuga son: los orejones Acropora palmata y los cachos ‘e venao, A. cerviconis, también son frecuentes las especies Diploria strigosa, D. clivosa y Colpophyllia natans, el coral de fuego Millepora complanata, extensas praderas de M. alcicornis, algunos parches de Montastrea annularis y alguna formación aislada de: A. prolifer, otro coral relativamente común es Porites asteroides. La situación actual de estos fondos con corales de la isla La Tortuga, es que la mayoría, por no decir la casi totalidad de las formaciones de orejones y cachos é venao, están muertas, así sucede por ejemplo al sur de la punta Oriental y en toda la barrera arrecifal situada al norte del Tortuguillo este. En muchos casos las formaciones muertas de Acropora palmata están colonizadas por el coral de fuego Millepora complanata, que junto con M. alcicornis forman extensos parches en algunas zonas.

En buena parte se puede decir que la presión antrópica directa sobre estos fondos marinos son una razón para la muerte y lenta recuperación de los parches coralinos; anclaje de embarcaciones, actividades pesqueras de alto impacto, desechos sólidos y sobre todo los desechos organicos vertidos directamente al mar elevan la productividad facilitando el crecimiento de algas como Alimeda opuntia entre otras que colonizan y terminan por matar a los corales o evitar que nuevas colonias sean prosperas.

Otro aspecto importante a tomar en consideración es que los parches coralinos crean lagunas costeras de aguas someras, dispersas por toda la isla donde hay evidencia reciente, de ser zonas de cria de especies de tiburones y rayas, específicamente del tiburón limón Negaprion brevirostris (POEY,1868). Sobre las poblaciones de tiburones en general existen enormes presiones antrópicas por el alto valor comercial de sus aletas y es de esperar que se dicten medidas de protección antes que sea tarde. Proteger a sus juveniles y a las zonas donde se desarrollan y alimentan puede ayudar en gran medida a la recuperación de de estas especies.

Ecosistemas costeros (playas):

Las playas, presentan un ambiente marino costero caracterizado por ser un medio no estabilizado, asociado a un ecosistema litoral de alta sensibilidad ambiental, por lo que la dinámica litoral allí presente, no debe ser alterada. Estas playas se han formado por la acumulación de material coralino (corales muertos sujetos a un sustrato rocoso), arena, restos de conchas, moluscos y piedras (Steyermark et al. 1994). Las playas se incluyen dentro de la región fisiográfica insular y litoral, la cual se extiende entre los 0-100 m.s.n.m. (Huber y Alarcón, 1988) abarcando todos los sistemas costeros insulares, e incluye la vegetación costera propiamente dicha. En la Isla, pueden estar localizadas como una franja arenosa de aproximadamente unos 5-6 m, o pueden estar asociadas a extensas dunas, en donde aumenta la riqueza florística. En estas, se distinguen los siguientes tipos de vegetación: herbazales halófilos (HH) y psamófilos (HS) y muchas veces están asociadas a arbustales xerófilos litorales y manglares.

Salinas y áreas litorales inundables (Presencia de Artemia salina):

Detrás de las amplias zonas de dunas litorales ubicadas en el sector Punta Ranchos, así como en el sector de Los Mogotes, se ubican depresiones salinas de la cos­ta afectadas por las mareas y las inundaciones. En estas depresiones, es común divisar amplias zonas de quistes de Artemia salina, pequeño crustáceo que constituye la base de la cadena trófica.

Los quistes de Artemia salina, pueden ser confundidos con arena o sedimento, e inclusive la vegetación puede desarrollarse sobre ellos (Morales, 2007), pueden abarcar amplias extensiones tierra adentro, soportando condiciones adversas y eclosionar durante las altas mareas o en temporada de lluvias, sirviendo de alimento a juveniles de peces, moluscos, crustáceos y aves acuáticas.

Especies amenazadas por sobre pesca:

En la estrecha franja de aguas someras existente a todo lo largo de la costa sur y especialmente en la barrera arrecifal, a partir de la cual se inicia la brusca caída a grandes profundidades, domina la fauna ictiológica típica de este tipo de formaciones en todo el Caribe y son especialmente conspicuos: los loros, los sangradores, los pequeños meros, cunas y pargos. Sobre los fondos profundos se capturan dorados, petos, cabañas y peces vela. En la amplia plataforma septentrional, estos peces oceánicos están sustituidos por otros, como la barracuda y son abundantes algunas especies pelágicas como el Cataco, Selar crumenophthalmus. También se explota en éstas áreas someras la langosta y el Botuto, este último, prácticamente, agotado. En conjunto, la fauna marina es intermedia entre la típica de las islas oceánicas con gran desarrollo de arrecifes coralinos, y las de la plataforma afectada directamente por el fenómeno de surgencia costera. Así por ejemplo, en la Isla La Tortuga, ya no se encuentran los grandes cardúmenes de sardinas Sardinella aurita que son tan comunes entre la isla de Margarita y la costa continental. Actualmente se está explotando intensamente el tiburón para aprovechar sus aletas, ya que tienen una amplia demanda en el mercado nacional y asiático. Programas permanentes de vigilancia y control se hacen necesarios.

Grupos indígenas prehispánicos:

El sitio denominado Los Cumaneses y ubicado al sureste de la isla, ha sido interpretado como un campamento temporal de los grupos humanos prehispánicos portadores de la cerámica Saladoide. Este ha resultado ser uno de los sitios arqueológicos más antiguos en toda la costa venezolana y ha sido datado con radiocarbono a unos 200 años después de Cristo. En otras palabras, el sitio tiene al menos unos 1.800 años de antigüedad. No se descarta la presencia de otros campamentos de este tipo en la isla, por lo que actualmente estamos estableciendo el desarrollo de nuevas prospecciones arqueológicas de rutina alrededor de toda la isla.

Capacidad de carga:

El manejo de visitantes en la Isla La Tortuga, debe ser rigurosamente planificado antes de formular cualquier proyecto de desarrollo, por lo que estimamos que se debe crear una figura de protección integral, de manera de tratar de interferir, lo menos posible, los delicados ambientes naturales allí presentes y, a la vez, lograr que los visitantes tengan una experiencia de calidad y puedan satisfacer sus expectativas. Para eso es importante establecer la capacidad de carga de las visitas que los sitios destinados al uso público puedan soportar.

La determinación de la capacidad de carga turística, constituye una herramienta de planificación que permite obtener una aproximación a la intensidad de uso de las áreas destinadas al uso público, por lo que sustenta y requiere decisiones de manejo (Cifuentes 1992, Acevedo Ejzman, 1997). El cálculo, se hace a través de un proceso complejo en el que se deben considerar una serie de factores ecológicos, físicos, sociales, económicos y culturales (Moore, 1993).

En tal sentido, antes de definir las densidades poblacionales totales (población fija, flotante, turistas, etc.) que podría soportar este reservorio natural, deberá determinarse la capacidad de carga real y efectiva, considerando factores físicos, ecológicos, sociales, económicos y culturales. La capacidad de carga real y efectiva, deberá calcularse de manera tal, que el uso público no conlleve al deterioro de rasgos biológicos y ecológicos, como la anidación de tortugas marinas en las playas de la isla y lugares arqueológicos, cuya protección es un deber de todos.

Por otra parte, debido a que el grado de conexión (distribución y complementación) entre los diferentes ecosistemas naturales, hacen de la isla un sistema ambiental único, que no debe ser fragmentado, ya que tendría consecuencias impredecibles para la biodiversidad manifiesta en la isla y la evolución de sus especies, por lo que se recomienda que cualquier intervención, debe ser analizada minuciosamente.

Introducción de especies exóticas:

La Isla La Tortuga, es uno de los pocos ambientes prístinos que aún se encuentran en el país, sin embargo, inevitablemente, ya sea de forma accidental o histórica, existen evidencias de introducción de especies exóticas a la isla, como es el caso de los gatos que hoy son considerados como salvajes y los chivos, que no dejan de constituir una seria amenaza para la diversidad biológica presente en la isla.

En algunos países, la introducción de especies exóticas, ha sido la causa principal de extinción de especies silvestres, ya que amenazan los sistemas productivos y naturales, y pueden causar alteración de los sistemas ecológicos, homogeneización de la biota y extinciones, como así también problemas económicos, sanitarios y sociales significativos. Una vez liberadas al medio silvestre ejemplares de dichas especies exóticas, los daños producidos por ellas, son frecuentemente irreparables, resultando sumamente difícil y costosa, e incluso inviable, su erradicación.

Los problemas originados por la introducción de especies exóticas, han llegado a tal preocupación a nivel mundial, que motivaron la realización de una reunión internacional sobre este tema en el marco de las Naciones Unidas, generando un replanteo sobre la relación costo ambiental Vs. beneficio económico. Desde hace varias décadas, existe consenso en la comunidad científica mundial, que cualquier especie que se introduzca en una nueva región, sea ésta un microorganismo, una planta o un animal, tiene una probabilidad muy grande de transformarse en plaga para la vegetación, la fauna y en general, para las comunidades naturales o para el hombre, por lo que la introducción de especies exóticas debe manejarse con sumo cuidado y debe ser objeto de estudios minuciosos de evaluación de impacto ambiental específicos y consultados con verdaderos expertos, de tal manera de garantizar que no afectarán los sistemas naturales presentes en la zona insular.

 

Bibliografía
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